Amado Dios, Padre mío, solo porque sé que más
adelante viene algo mejor, continúo esforzándome. Nunca me has fallado y
siempre lo que ha venido ha sido mejor que lo que paso.
Me fortalece saber que tú vas delante de mí y
aunque me falten las fuerza, siento que estas aquí. Aunque no entienda mis
actuales circunstancias tu Espíritu me susurra que todo está bien. No hay nada
ni nadie que me de la seguridad que me das tu.
Puede que en estos momentos este preocupada,
pero no dudo que tu sigues en control y como dice tu palabra “No solo eso
sino que también nos gozamos en medio de las tribulaciones sabiendo que la tribulación
produce paciencia y la paciencia prueba, y la prueba esperanza y la esperanza
no avergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por El Espíritu Santo que nos fue dado”. Romanos 5:3-5
Gracias padre mío por tu amor incondicional que
cubre multitud de pecados y que nos
fortalece diariamente, gracias por la muerte de nuestro Señor Jesucristo que nos los libra de todo pecado.
Ayúdanos mi buen Dios y que en medio de nuestra
necesidad nunca dudemos de tu poder y majestuosidad, que no desviemos nuestra
confianza y pongamos “otras cosas” como intermediarios entre tú y nosotros en
lugar de nuestro Señor Jesucristo. Ten
misericordia de quienes abrumados por los problemas depositaron su confianza en
el “horóscopo”, “la lectura de las cartas”, o en imágenes de yeso creadas, ten
misericordia de nosotros amado Dios y que seamos capaces de reconocer que sin
ti no somos nada.
Que en medio de nuestra necesidad te busquemos,
confiemos y esperemos en ti porque tú
sigues en control. Te alabamos y te amamos en el nombre de Jesús amen.
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